

La historia real
Vecinos no trata de batallas. En la retaguardia de la Guerra Civil española, lejos del frente, mucha gente no murió a manos de soldados desconocidos, sino por la palabra de quienes conocía: un vecino, un compañero de trabajo, alguien con quien había compartido mesa.
Una vieja deuda, una envidia o un lindero en disputa bastaban para que un nombre acabara en una lista. Quien hoy mandaba, mañana podía caer, y entonces se ajustaban las cuentas al revés.
El pueblo de Vecinos es ficticio, igual que sus habitantes. La historia que lo rodea no lo es. Los dos bandos, los Rojos y los Azules, se muestran como lo que casi siempre fueron: gente corriente. Lo que importa no es de qué lado estabas, sino lo que hacías con el miedo.
«No murieron a manos de desconocidos, sino por la palabra de quienes conocían.»
Ocho vecinos. Ninguna certeza.
Caras de toda la vida: quién miente, quién teme, quién apunta lo que ves desde tu ventana. Nadie enseña sus cartas.





Señalado

Bastaba un nombre.

Cómo se juega
- 01Eres el fiel del pueblo: tú repartes lo que hay y respondes ante quien manda.
- 02Cada día trae un dilema. Entregar grano o esconderlo. Firmar un aval o callar. Dar un nombre o tragártelo.
- 03Interroga a tus vecinos. Nadie enseña sus cartas: hay quien miente, quien teme, quien guarda secretos.
- 04Vigila cinco equilibrios: provisiones, medicina, sospecha, cohesión y favor.
- 05El frente puede cambiar de manos. Cuando lo haga, se recordará quién señaló y quién protegió.
Comida y enseres del pueblo. Si se agotan, los vecinos pasan hambre y la moral cae.




Un año que aprieta
Se recoge lo que queda. Los camiones suben cada vez más a menudo.
El hambre aprieta y la leña no alcanza. La nieve guarda silencio.
Vuelve la luz. La calma, no.
Los días largos dan más horas. También a los que vigilan.
Diecinueve maneras de acabar
El pueblo unido, la corona manchada, el largo invierno, el silencio. Ninguna partida cierra igual.
19 finales




Qué hace distinta cada partida
Cada partida empieza distinta
El pueblo se reparte al azar: quién se casa con quién, quién simpatiza con cada bando, bajo qué crisis empiezas. Nunca dos iguales.
Ocho vecinos vivos
Rostros que cambian de expresión, lealtades ocultas y secretos que solo salen interrogando.
Delatar, esconder, sobornar
Las mismas armas de la retaguardia real, aprendidas dentro de la propia historia.
Las estaciones aprietan
El otoño se hace invierno: el hambre crece, el color cambia, cae la nieve.
Momentos a contrarreloj
Sacas, redadas y fugas que no esperan a que te decidas.
Muchos finales
El pueblo unido, la corona manchada, el largo invierno, la resistencia, el silencio.

Hecho con cuidado
Música original. Voces y ambiente con efectos de dominio público. Seis idiomas. Se juega en el navegador, gratis.
